En tiempos tan oscuros nacen falsos profetas y muchas golondrinas huyen de la ciudad, el asesino sabe más de amor que el poeta, y el cielo está cada vez más lejos del mar.
Lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción. Ayer quiso matarme el hombre de mi vida, apretaba el gatillo cuando se despertó. Con siete espinas de la flor del adulterio, siete veces no, siete veces si.
Me enamoro de todo, me conformo con nada; un amor, un abrazo, un pedazo de pan y lo que buenamente me den por la balada de la vida privada de Fulano de Tal. Siete despedidas en una estación, siete cardenales en el corazón.